DE PALABRA

Palabra, tan solo tengo eso, mi palabra.

Vacío el mundo de las cosas superfluas y de todo lo que se «supone» importante (dinero, poder, posición, cosas etc.) solo nos queda nuestra firme e indudable capacidad de mantener nuestra palabra.

Todo aquel que rompe, quebranta, defrauda o simplemente no cumple su palabra (dan igual los porqués) eso es lo único que cuando uno se compromete, lo hizo creando un contrato verbal al cual, tú y solo tú te ataste.

Tus palabras valen tanto como los hechos que las refutan, cúmplelos o realmente no tienes valores.

Pedro Miras - De Palabra